Faustina Romeral, In Memoriam

Posted by andres on Mié, 01/21/2015 - 11:44 in

Carlos Fernández Rodriguez [1]

El pasado 1 de Noviembre falleció la luchadora antifranquista Faustina Romeral Cervantes. Una vida truncada desde muy pequeña por la ignominia represiva con la muerte de su padre, el alcalde socialista de Mora, Eladio Romeral, fusilado tras la guerra civil. Pesares y soledad con el encarcelamiento de su madre en la prisión de Ocaña. Luchas y valentía de una mujer inteligente con unos ojos verdes que despertaban vitalidad y una simpatía allá donde estuviera, dejando a relucir su honestidad y sencillez. Detenida el 29 de octubre de 1946 junto a la mayoría de los miembros de la Delegación del Comité Central del PCE en Madrid, siendo condenada a dieciséis años de cárcel, de los cuales cumplió seis, en las cárceles de Ventas y Segovia.

Esto escribía sobre ella en mi libro “La lucha es tu vida”:

La inteligencia es uno de los principales rasgos que definen la personalidad de esta mujer combativa y comprometida contra las injusticias, sinrazones e infamias que nos rodean. Imbuida e influenciada por dos de las personas que más marcaron en su personalidad, su padre Eladio y su compañero de luchas, Agustín Zoroa. Con un carácter afable y abierto, su honestidad envuelve a las personas que le rodean, ante la sencillez y la agudeza que posee. Esta toledana defensora a ultranza de unos principios básicos donde la tolerancia, democracia y libertad, están por encima de cualquier postulado dictatorial y totalitario, lo que la llevó a combatir y resistir desde la clandestinidad, al régimen franquista, que fue el que le privó de su padre y de la legalidad republicana y democrática.

Me contaba como era su lucha antifranquista y clandestina, de una manera directa y sin aspavientos: La clandestinidad supuso el derecho de libertad, ayudar a la gente, después de lo que me pasó. Luego como pasamos tanto y todo se vino abajo y desapareció… Vi que la gente era muy solidaria y cercana a mí, eso me alegró mucho. No reniego de la clandestinidad. No hay que dejar de luchar, por todo, incluso ahora. Luché porque pensé que aquello me libraría de lo que tenía, lo hice con todo mi corazón, no me arrepiento de nada. Lo volvería a hacer.

A pesar de los años nunca se olvidó de su querida organización política, tan luchadora y combativa como fue el PCE: El PCE en aquella época era el partido más importante y luchó como el que más, porque había que tener algo fuerte y potente, que sirviera para acabar con el régimen que había.

Muestra de su lucha continua y constante de la que era protagonista Faustina, fue su reciente declaración ante la Audiencia Nacional como víctima del franquismo, junto a la jueza argentina María Servini.

Con su pérdida no sólo se nos va una mujer luchadora y heroica del cual nos teníamos que fijar constantemente para tomar ejemplo, sino algo que personalmente es más importante, se me va una amiga.

Faustina como tu me dijiste en vida, espero que mientras vivamos seamos amigos, fieles y sinceros y que allá donde estés sepas que se te recordará tal y como eras.
Este es mi pequeño homenaje tardío pero sincero a una gran amiga.

Faustina Romeral cumplió los 90 años el pasado 1 de mayo, una fecha que le ha generado muchos "disgustos" sobre todo durante su estancia en la cárcel entre 1946 y 1952, cuando no se permitía oír "ni una mosca" durante el 1 de mayo. "Pero yo no tengo la culpa de haber nacido ese día", asegura con una sonrisa. La vida Faustina refleja a la perfección la tragedia que supuso la Guerra Civil. "Destrozaron la vida de mi familia solo porque mi padre era socialista.¿Tenían derecho a esto?", se pregunta esta mujer.

Su padre, Eladio Romeral, fue alcalde de Mora, Toledo y diputado del PSOE Su padre, Eladio Romeral, fue alcalde de Mora (Toledo) entre 1931-1932 y 1931-1932 y en 1938-1939, asimismo desempeñó el cargo de diputado provincial por el PSOE. Por eso, cuando la guerra ya estaba perdida, Eladio se llevó a su hija y a su mujer a Alicante en busca de un barco que pudiera llevarlo al extranjero y huir de una represión segura. Alguien en el partido le había dicho que habría hueco para él. Pero el barco no llegó.Faustina y su madre fueron llevadas al campo de concentración de los almedros y el padre fue llevado al campo de Albatera. Ese momento, fue la última vez que vio a su padre. "Tengo grabada la imagen de los ojos de mi padre despidiéndose de mi madre y de mi. Él sabía que no nos volvería ver", relata a Público Faustina.

A partir de este momento, la vida de Faustina y la de su familia sufre una tragedia tras otra. Por diferentes vías, los tres fueron enviados a Mora. Allí, su padre sería encerrado para en noviembre de 1939 ser fusilado. "El día que mataron a mi padre yo estaba en casa de una prima hermana mía muy lejana. Me acuerdo de ver pasar una vecina que estaba muy triste. Acto seguido mi prima me dijo que habían matado a mi padre", cuenta.

Era el mes de noviembre de 1939. Durante semanas, Faustina se había estado escapando junto a una amiga para acudir a un parque desde donde se veía como sacaban por la noche a prisioneros. "Queríamos ver si sacaban a los nuestros. ¡Qué dolor!", recuerda hoy esta mujer. Su madre, en cambio, sería encarcelada en el penal de Ocaña por el único delito de ser mujer de. Sus tíos también fueron encarcelados y uno de ellos moriría en la cárcel tras protagonizar una huelga de hambre. Sus casas fueron ocupadas por los miembros el ejército franquista. La de sus padres podría recuperarla poco después. La de sus tíos sería robada para siempre por el recaudador de impuestos de la zona.

Ella, que se había quedado sola "como un perrito", se fue a vivir con unos familiares en una localidad vecina. Tras varios años en casa de su familiar, Faustina decidió mudarse a Madrid y comenzar a trabajar como enlace del PCE a las órdenes de Agustín Zoroa. Tenía que conseguir dinero para que su madre pudiera tener una vida digna. A pesar de la clandestinidad, esta es buena época para Faustina, que consigue traerse a su madre a vivir con ella. Sin embargo, el destino le daría un nuevo golpe. En 1946 fue detenida junto a los miembros de la Delegación del Comité Central o "Comité de Madrid". Agustín Zoroa, su gran amigo, sería fusilado y ella pasaría por la Dirección General de Seguridad, por la cárcel de Ventas y por la de Segovia. En total, seis años. "Sabiendo que estaban a punto de detenernos, le dijimos a mi madre que se volvería al pueblo. Se salvó por dos o tres días", relata Faustina.Ahora, con 90 años, Faustina se pregunta si mereció la pena tanto sufrimiento y tanto dolor. "Mira cómo están las cosas. ¿Ha merecido la pena tanta muerte y tanta destrucción? Siguen mandando los mismos que hicieron la guerra. ¿Serán capaces los jóvenes de darle la vuelta a esta situación", se pregunta Faustina.

Una vida truncada desde muy pequeña por la ignominia represiva con la muerte de su padre, alcalde de Mora, Eladio Romeral. Pesares y soledad con el encarcelamiento de su madre. Luchas y valentía de una mujer con una inteligencia y belleza de antaño. Unos ojos verdes que despertaban vitalidad y simpatía allá donde estuviera, dejando a relucir su honestidad y sencillez. Me contaba como era su lucha antifranquista y clandestina, de una manera directa y sin aspavientos: La clandestinidad supuso el derecho de libertad, ayudar a la gente, después de lo que me pasó. Luego como pasamos tanto y todo se vino abajo y desapareció… Vi que la gente era muy solidaria y cercana a mí, eso me alegró mucho. No reniego de la clandestinidad. No hay que dejar de luchar, por todo, incluso ahora. Luché porque pensé que aquello me libraría de lo que tenía, lo hice con todo mi corazón, no me arrepiento de nada. Lo volvería a hacer.

Defensora de las libertades e igualdades de las mujeres queriendo conseguir un adelanto de la emancipación y predominio masculino en la sociedad y una renovación de los roles de género. Así me contaba Faustina: El papel de la mujer tuvo mucho protagonismo en la lucha contra el franquismo. Teníamos una capacidad extraordinaria para adaptarnos a la circunstancias y ayudar a la causa que pensábamos que había que hacer, con mucha fortaleza. Esa lucha fue primordial, de igual manera o más incluso que muchos hombres.

Incluso estuvo declarando hace unos meses como víctima del franquismo en la Audiencia Nacional con la jueza argentina María Servini. Muestra de esa lucha continua y constante de la que era protagonista Faustina.

Con su pérdida no sólo se nos va una mujer luchadora y heroica del cual nos teníamos que fijar constantemente para tomar ejemplo, sino algo que personalmente es más importante, se me va una amiga. Faustina como tu me dijiste en vida, espero que mientras vivamos seamos amigos, fieles y sinceros y que allá donde estés sepas que se te recordará tal y como eras.

Este es mi pequeño homenaje tardío pero sincero a una gran amiga.

[1] Carlos Fernández es historiador.

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